Siervo de Dios Pedro Arrupe, SJ (1907–1991), fue el 28.º Superior General de la Compañía de Jesús entre 1965 y 1983. Médico en formación y luego misionero en Japón, le tocó asistir a víctimas tras la bomba de Hiroshima; esa herida del mundo afiló en él una fe encarnada, compasiva y valiente.
En 1973 convocó a ser “hombres y mujeres para los demás”, integrando fe y justicia en la educación; y en 1980 impulsó el Servicio Jesuita a Refugiados para acompañar a quienes huyen de la guerra y el hambre. Su causa de beatificación fue abierta en la diócesis de Roma y su figura sigue animando a discernir lo que más ayuda y más humaniza.