El Hno. Pedro de Montenegro, S.J. (1663–1728), nacido en Galicia, llegó a las misiones del Paraguay a fines del siglo XVII y puso su saber médico al servicio de los pueblos guaraníes. Sirvió como enfermero y cirujano en las reducciones —hay constancia de su participación atendiendo heridos durante el sitio de la Colonia del Sacramento—, siempre aprendiendo de la gente y cuidando con ingenio y cercanía.
De ese cruce de saberes nació su Materia Médica Misionera (1710), un herbario con descripciones, dibujos y nombres en castellano y guaraní que hoy es considerado un hito para la etnobotánica del Cono Sur. Investigaciones actuales analizan su valor científico y cultural, mostrando cómo Montenegro integró la experiencia europea con los remedios y criterios de sanación de las comunidades locales. Su legado inspira a sanar cuerpos y dignificar vidas: ciencia humilde al servicio del bien común.