P. Antonio Ruiz de Montoya, SJ (1585–1652) fue un misionero limeño que entregó su vida a los pueblos guaraníes. En el Guayrá y el Paraguay aprendió la lengua, fundó reducciones, defendió a las comunidades ante los bandeirantes y, cuando fue necesario, organizó un éxodo épico por ríos y selvas para ponerlas a salvo. También viajó a España para conseguir medidas de protección y el permiso para que los guaraníes se organizaran y defendieran sus pueblos: su fe se volvió cuidado, justicia y dignidad concreta.
Dejó obras decisivas: la Conquista espiritual (1639) y sus textos sobre el guaraní —Tesoro, Arte y vocabulario, Catecismo— que siguen siendo referencia por su calidad lingüística y cultural. Su legado inspira a construir puentes entre culturas, a evangelizar con respeto y a “servir más” allí donde la vida lo pide.