San Roque González de Santa Cruz, SJ (1576–1628), nacido en Asunción, fue un jesuita que hizo de puente entre el Evangelio y los pueblos guaraníes. Aprendió su lengua, fundó reducciones en las cuencas del Paraná y del Uruguay y caminó con las comunidades buscando su bien humano y espiritual. Su estilo fue el de la cercanía y el respeto: evangelizar cuidando, organizar la vida común y defender a los más vulnerables.
Fue martirizado el 15 de noviembre de 1628 en la reducción de Todos los Santos de Caaró (hoy Brasil). La Iglesia celebra su memoria el 16 de noviembre, y san Juan Pablo II lo canonizó en Asunción el 16 de mayo de 1988: signos que confirman una vida gastada por amor y justicia. Su figura invita a amar esta tierra y a servirla con inteligencia y fe.